Del corazón de Hiroshima a las montañas que rodean el delta, y vuelta por la Peace Line.
Hiroshima Ultra-Trail by UTMB se suma a las UTMB World Series con una primera edición del 9 al 11 de abril de 2027. La salida y la meta están en pleno centro de la ciudad, en el Hiroshima Gate Park: los corredores suben en pocos kilómetros a las montañas boscosas que dominan el delta y regresan para terminar sobre el eje que une el cenotafio del Parque Memorial de la Paz con la Cúpula de la Bomba Atómica. Se ofrecen tres distancias: 95 km con 5.600 m de desnivel positivo, 49 km y 25 km.
El Hiroshima Ultra-Trail by UTMB entra en las UTMB World Series con una primera edición del 9 al 11 de abril de 2027, y hace algo que muy pocos ultras se atreven a intentar: salir y llegar en el centro de una gran ciudad. Los corredores arrancan en el Hiroshima Gate Park, cruzan el delta sobre el que se levanta la ciudad y ascienden, en apenas unos kilómetros, hacia las montañas verdes que enmarcan Hiroshima desde hace siglos. Tres carreras repiten la misma idea a distinta escala: la HIROSHIMA 100K, 95 km con 5.600 m de desnivel positivo, la HIROSHIMA 50K, 49 km con 2.750 m, y la HIROSHIMA 25K, 25 km con 850 m.
Por encima de los tejados el recorrido se vuelve plenamente montañero. Las cresterías superan los 800 m, los senderos estrechos se abren paso entre un bosque denso de cedros y frondosas, escaleras de piedra conducen a pequeños santuarios de montaña y los arroyos caen por barrancos cubiertos de musgo camino del mar. Los tramos altos regalan uno de los grandes panoramas del oeste de Japón: los seis ríos del delta, la ciudad extendida entre ellos, la bahía de Hiroshima y las islas dispersas del mar interior de Seto. Entre macizo y macizo la traza baja a tranquilos pueblos rurales, donde la carrera se cruza con la vida cotidiana de las colinas.
Lo que da carácter a la prueba es el regreso. Tras un día y una noche en las cumbres, el itinerario vuelve a las calles y termina a lo largo de la Peace Line, el eje que une el cenotafio del Parque Memorial de la Paz con la Cúpula de la Bomba Atómica. Pocas metas cargan con tanto significado, y la organización ha construido todo el fin de semana en torno a ella, uniendo una carrera exigente con la hospitalidad, la gastronomía y la memoria de una ciudad que se reconstruyó. Para los corredores es la ocasión de sumar UTMB Index y Running Stones, y de aprovechar los días alrededor de la prueba para descubrir Hiroshima.